
La maternidad subrogada o común y malamente conocida como “madres de alquiler” ha sido un tema de gran controversia a lo largo de los últimos años. Por un lado se ha visto como una oportunidad para aquellas parejas que por una serie de motivos tanto biológicos como de otra índole no pueden concebir hijos biológicos, y por otro lado se ha visto como una práctica falta de moral y ética donde a las vidas humanas se le da un precio.
La maternidad subrogada sabemos que consiste en la participación de una mujer que accede a gestar en su vientre a un niño, para más tarde dárselo a aquellos que hayan solicitado dichos servicios a cambio de una compensación económica.
A través de las investigaciones de los diferentes documentales audiovisuales o noticias de prensa escrita o digital he sido testigo de que esta práctica va cada vez en aumento. Cada vez son más y de menor estatus social – que antes no podían acceder a estos servicios debido a las grandes sumas de dinero que había que invertir en ellos, sin embargo no entraremos en los riesgos tanto médicos como sociales de llevar esta práctica con una calidad pobre que es la que se lleva a cabo en los “negocios rápidos”- las mujeres que dan su vientre en alquiler o bien solicitan uno.
En la mayoría de países estas prácticas son ilegales, sin embargo hay una pequeña lista de países en las que son legalmente aceptadas. Por tanto estos países se han convertido en grandes focos esperanzadores para aquellos extranjeros que no pueden concebir hijos por la razón que sea, convirtiéndose así estos países en la solución a sus males.
Países donde se dan estas prácticas de manera legal son India, Ucrania, Reino Unido, Canadá, México, Corea, Tailandia, Israel, Hungría, Grecia y Holanda. Come he comentado estos sitios se están convirtiendo poco a poco en los paraísos de aquellas parejas que ansían tener un hijo y no pueden por causa biológicas generalmente.
Esto está generando en dichos países un negocio, que independientemente de la poca ética o moral que pueda tener para algunos, da mucho dinero a otros. Algunos médicos y abogados se están especializando en estas prácticas ya que ven en ellas un potencial económico muy alto que se puede explotar de manera organizada.
En el otro lado de la manzana, nos encontramos con aquellos países donde la maternidad subrogada es una práctica ilícita, como en España donde no se contempla en La ley de reproducción asistida que se renovó en el año 2005. Por tanto, en España como en aquellos países donde es ilegal, los ciudadanos que quieren solicitar estos servicios han de ir a otros países, si bien claro poseen los medios económicos para permitirse tal lujo, y así poder tener su hijo. Aquí surge una gran polémica. Así, al regresar con estos niños de estos países que lo contemplan en sus leyes surge un problema. Este es que, en España por ejemplo, la madre es aquella que dio a luz al bebé, entonces ahora entraría toda una lucha para darle los apellidos al niño de la madre.
Por otro lado, en estos países donde no está legitimado por ley estas prácticas van a surgir los negocios ilegales, las tramas de corrupción cuyo fin es la obtención de beneficios por encima de todo. Aquí es donde realmente surge una controversia que a mi parecer es de las más importantes y donde se debería poner solución, es decir, me pregunto; ¿estas organizaciones al ser clandestinas tendrán una responsabilidad sobre el bienestar de la gestación del bebé?, ¿Al ser organizaciones clandestinas primará más la salud de las vidas o el bien económico?, ¿serán seguras las fecundaciones al hacerse todo en un entorno de secretismo?,…
Como podemos observar las preguntas que me planteo tienden a manifestar el cierto riesgo que se corre especialmente para los “clientes”, es decir, las respuestas probablemente sean desfavorables para aquellos que soliciten el servicio, y especialmente para el bebé en camino, no olvidemos que estamos hablando de vidas, no de televisiones digitales, ni de cochecitos a pilas, sin embargo se le está tratando por igual, como un producto del mercado capitalista que urge buscarle comprador, pero con dos diferencias: no se paga impuestos, y no hay un control de calidad.
Así, han surgidos negocios donde muchos médicos, abogados, y otras personas se han introducido debido a los grandes beneficios que estas prácticas dan, y mucho más si son ilegales ya que se cotiza un capital por el riesgo que acarrea.
Otra de las cuestiones que me ha suscitado muchísimo interés ha sido la vida de una “madre de alquiler”. Muchas de estas mujeres se toman en serio lo que hacen y tratan de cuidarse por el bien de el niño, sin embargo otras mujeres debido a su falta de amor por los demás no se cuidan, beben y comen lo que quieren e incluso fuman, por no mencionar otras actividades de la vida de muchas mujeres, especialmente de bajo status. Esto sabemos que conllevará consecuencias para el niño. También es de mencionar los problemas que surgen a posteriori del parto, es decir, muchas mujeres sienten al niño como suyo y quieren quedarse con el bebé rompiendo todo contrato previo, y claro está, ellas están en pleno derecho, son las madres.
En una primera aproximación, considero que estas prácticas están provocando más daño en los países donde es ilegal, debido a que las mujeres que gestan al bebé pueden romper un contrato que siendo francos es inexistente en el ámbito judicial, tampoco se dan a conocer unas obligaciones a las mujeres que gestan al bebé por el bienestar y salud del mismo – que no olvidemos es lo más importante, la vida humana – y así se dan una serie de aspectos pocos beneficiosos para los solicitantes.
Así, considero que con una intervención política seria se podrían solucionar todas estas injusticias y desequilibrios que están trayendo mucho daño, el obviar el problema no lo hará desaparecer sino más bien acrecentará el número de víctimas que lo padezcan.
Luis Felipe Ramos Díaz